El Día de la Esperanza es un acto festivo, solidario y de participación ciudadana que está pensado para que la ciudadanía muestre su adhesión a la causa por los países empobrecidos. Lo que comenzó en 1997 como un acto simbólico que se celebraba en 16 ciudades, hoy se ha convertido en una de las fiestas de mayor envergadura en la que toman parte 47. Gracias a ella, en estos 14 años, se ha podido difundir el comercio justo, la situación de los niños trabajadores, los problemas que atraviesa África, la educación o la implicación de las poblaciones en su propio desarrollo, uno de los principales temas en las agendas de cooperación internacional.
La fiesta está organizada de forma que los ciudadanos sean los elementos principales en ella, la participación ciudadana fue el eje central de la jornada. Tanto niños como mayores pudieron disfrutar de actuaciones y juegos gracias a los más de 3.000 voluntarios que participaron en ella. Este año la jornada estuvo dedicada a la ayuda humanitaria, concretamente se centró en los proyectos que la ONG tiene en Guatemala, Burundi y Mozambique.
Ven. Es una emergencia
La ayuda humanitaria es una de las principales actividades de las ONG´s y los organismos internaciones. La capacidad de respuesta, la prevención de las catástrofes y la recuperación tras el conflicto son los objetivos a conseguir. Por ello, ese año se ha elegido el lema "Ven. Es una emergencia" como tema estrella de la campaña. Lorena Fernández, directora de Intermón en Aragón, pidió más colaboración porque “todos los ciudadanos tenemos los mismos derechos, y, desgraciadamente, no es así, por eso estamos aquí, porque nosotros no nos conformamos con las cosas como están”, manifestó.
La ciudadanía tampoco defraudó y durante todo el día la Plaza estuvo a rebosar. Las actuaciones culturales que se sucedieron y la lectura del manifiesto fueron los actos que congregaron a más público. Este año el encargado de leerlo fue Gerardo Molpeceres, un arquitecto y cooperante aragonés. Los más pequeños también pudieron disfrutar, a su manera, de este día con juegos y actividades. Además el comercio justo fue, junto a la ayuda humanitaria, otro de los ejes centrales.



Hoy, queremos hablaros de João, un padre de familia mozambiqueño, que lo ha perdido todo: su casa, sus pertenencias, sus tierras, la escuela donde iban sus hijos, el centro de salud… Las inundaciones de principios de año en este país africano han dejado sin nada a más de 110.000 personas que hoy viven en campos de reasentamiento. Es el caso de Joao, su mujer y sus cuatro hijos. Sus necesidades básicas están cubiertas, pero Joao sigue preocupado. ¿Cómo conseguiremos volver a empezar?
Hoy, queremos hablaros de João, un padre de familia mozambiqueño, que lo ha perdido todo: su casa, sus pertenencias, sus tierras, la escuela donde iban sus hijos, el centro de salud… Las inundaciones de principios de año en este país africano han dejado sin nada a más de 110.000 personas que hoy viven en campos de reasentamiento. Es el caso de Joao, su mujer y sus cuatro hijos. Sus necesidades básicas están cubiertas, pero Joao sigue preocupado. ¿Cómo conseguiremos volver a empezar?
En Intermón Oxfam conocemos cada día a personas como Joao. Y luchamos, con todos los medios a nuestro alcance, para que vean una salida al final del túnel. Es difícil; pero no imposible.
Nuestro trabajo en acción humanitaria, antes, durante y después de la catástrofe, nos permite ofrecer una atención integral a las víctimas. Intervenimos desde las primeras horas de la emergencia, con la provisión de alimentos, agua potable e instalaciones sanitarias. Y seguimos allí cuando los afectados ya no son noticia, trabajando en la reconstrucción y la rehabilitación de sus medios productivos para que puedan rehacer su vida. También impulsamos una intensa labor de prevención, para reducir los efectos de futuros desastres. Nuestra actuación conjunta como Oxfam Internacional nos permite una mayor y más rápida capacidad de respuesta.
Y todo esto lo hacemos porque las personas tienen derechos, incluso en situaciones de emergencia. Por eso, queremos aprovechar Un Día para la Esperanza para pedir a la comunidad internacional que asista y proteja a los civiles atrapados en guerras o desastres naturales. Es su obligación pero, desgraciadamente, no siempre la cumple. Para nosotros, la acción humanitaria también implica denuncia e incidencia política. ¡Pásate por nuestra oficina de denuncias y muestra tu indignación!
Sólo si actuamos juntos lograremos reducir el sufrimiento de millones de personas en todo el mundo. La acción simbólica de hoy lo demuestra. ¡Consigue tu adhesivo y ayúdanos a construir un depósito de agua! Hoy también puedes dar un paso más: hacer un donativo o, incluso mejor, hacerte socio y colaborar de forma regular con nosotros. Verás que, entre todos y todas, con la suma de pequeños gestos, podemos dar grandes pasos.
Contamos contigo, porque ¡tu acción es vital!
Aquí os dejo el video promocional